Palabra sazonada con sal Juan 11:35

“Jesús lloró” Juan 11:35

Acababa Lázaro de morir, Jesús fue a su tumba y lloró, pero ¿por qué lloró, si sabía que Él mismo iba a resucitar a Lázaro?, ciertamente no lloró por Lázaro, sino por aquellos que estaban a punto de presenciar un milagro poderoso, como lo es la resurrección de una persona con cuatro días de muerto, y obró Jesús el milagro y Lázaro resucitó, esto asombró a muchos, pero no les quitó la venda de sus ojos y de su corazón.
A veces nos sucede que somos testigos de hechos prodigiosos de Dios, cosas que no tienen explicación, como una sanación instantánea de una enfermedad incurable, como pasó con mi mamá, que padecía de un mal poco conocido y menos estudiado llamado síndrome de Sjogren, de acuerdo a lo que pude investigar de él, no hay cura, solo se tratan los síntomas.
Sin embargo mi mamá recibió sanación un buen día de oración en mi casa, mis hermanos conocen muy bien el caso, pero ese milagro no logró tocar sus corazones, ni quitar la venda de sus ojos. Yo no me estoy quejando, al contrario, agradezco a Dios ese milagro tan maravilloso, pero digo, ¿por qué sólo dos de ellos decidieron llegar a los pies de Cristo y los otros cuatro no?, la única explicación que consigo es que han endurecido su corazón, no han permitido al Espíritu Santo obrar en sus vidas, pero yo sigo orando por ellos y creyendo en que Dios hará.
No permita usted que su corazón se endurezca, no mire a su alrededor buscando aprobación de otros, mire hacia arriba y busque la aprobación de Dios, no sea parte de aquellos que aún hoy hacen a Jesús llorar
Amado Jesús, te doy gracias por haber dado tu vida por mí, por haberme hecho pasar de las tinieblas a la luz, por darme tu salvación. Amén
Dios te bendiga

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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