Palabra sazonada con sal Salmos 22:16

“Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies” Salmos 22:16
Este salmo mesiánico nos recuerda las heridas de Jesús en sus manos y pies cuando fue colgado de la cruz, esas heridas en su cuerpo fueron para la sanidad de nuestras enfermedades.
Dice Isaías 53:5 “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”
Cuando estamos echando fuera una enfermedad lo hacemos en Su nombre, es decir, con la autoridad que nos delegó al partir.
La sangre que vertió por esas heridas fue para nuestra salvación, no necesitamos hacer nada para ser salvos, no necesitamos hacer obras de caridad, o cualquier otra cosa.
Dice Mateo 26:28 “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” Y en Colosenses 1:13-14 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecado”
Amado Jesús, creo en lo que dice aquella canción, que en cada clavo que traspasó tu cuerpo, Tú pensabas en mí, amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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