Palabra sazonada con sal Génesis 40:8

CADA UNO SU LUGAR

«Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora.» Génesis 40:8

Los oficiales del faraón habian contado sus sueños a otras personas, pero nadie podía darles la interpretación apropiada; eso los frustraba hasta que encontraron al indicado, a José, a quien Dios le había dado ese don de interpretar sueños, o, mejor dicho, de que Dios le diera la interpretación; esa era la labor de José.

Cada necesidad del cuerpo de Cristo debe canalizarse a la persona adecuada, con el don necesario para obtener la respuesta correspondiente; igualmente, cada ministro debe entender el rol que desempeña en la iglesia para ser eficiente en su labor. Cuando leemos en Efesios 4:11-12 «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo»; entendemos que cada ministerio tiene su campo específico, los apóstoles son enviados para organizar la iglesia y sembrar nuevas iglesias, los profetas están para traer directamente la palabra de Dios al pueblo para edificación, exhortación y consolación, así como para dar palabra de esperanza al pueblo de Dios, los evangelistas son aquellos que hablan a los no creyentes para mostrarles el Camino, los pastores están encargados de dirigir las congregaciones, dando a los miembros del Cuerpo de Cristo esa palabra necesaria de corrección y de enseñanza, mientras que los maestros están para recibir revelación de la palabra y presentarla a la iglesia de una manera sencilla y fácil de entender. Los dones que acompañan a cada ministerio pueden ser los mismos, pero cada uno tiene una finalidad diferente para ese perfeccionamiento de la iglesia y para su edificación.

Se hace necesario que el creyente sepa a quién acudir en caso de necesidades específicas: un maestro no hace la labor de un apóstol; un evangelista trata necesidades diferentes a las que trata un profeta y un pastor no puede hacer la labor de un evangelista. Ninguno es más importante que otro; todos son necesarios para que la Iglesia cumpla su rol.

Oración: Amado Padre, te doy gracias por cada ministerio que has constituido en Tu iglesia, danos la unidad que Tú esperas de nosotros, amén

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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