«El pobre es odioso aun a su amigo; pero muchos son los que aman al rico.» Proverbios 14:20
Esta es una historia tan vieja como la humanidad misma, los pobres suelen ser menospreciados y los ricos exaltados, no solo por la sociedad, sino que sucede también dentro de la iglesia, ya en Santiago 2:2-4 se nos advierte «Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú alli en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?».
Pero Jesús vino a corregir esa tendencia porque él no hizo distinción de personas; trató con el rico y con el pobre de la misma manera. En Marcos 10:46 podemos leer «Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando». Este hombre estaba mendigando, por lo cual sabemos que era pobre. Jesús le devolvió la vista. Sin embargo, Jesús también trajo salvación al rico, recordemos a Zaqueo, ese hombre rico a quien Jesús le pidió que lo invitara a su casa y él aceptó, alli Zaqueo demostró un cambio en su corazón al punto que Jesús dice en Lucas 19:9 «Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.» Vale la pena recordar que en el capítulo anterior de Lucas se narra la historia de un joven a quien Jesús invitó a vender todo lo que tenía y seguirlo, pero el joven no lo hizo porque su corazón estaba en las riquezas y no en la confianza en Jesús.
La enseñanza es clara, el dinero no hace diferencia para creer y seguir a Jesús o no, la diferencia está en confiar en que Aquel que nos ha llamado nos dará todo lo que necesitamos, tal y como lo leemos en 1 Timoteo 6:17: «Enséñales a los ricos de este mundo que no sean orgullosos ni que confien en su dinero, el cual es tan inestable. Deberían depositar su confianza en Dios, quien nos da en abundancia todo lo que necesitamos para que lo disfrutemos.»
Oración: Amado Padre, coloco toda mi confianza en Ti, sé que nada me faltará, amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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