“Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos” Romanos 1:24
Algo inmundo es algo muy indecente e impuro y eso es a lo que está expuesto aquel que se inclina ante la creación y no ante el creador. Cuando no entendemos que el único digno de adoración es Dios, Él mismo abandona a la persona a esa inmundicia.
Parte de esa inmundicia es cuando las personas se dejan llevar por bajas pasiones y entregan sus cuerpos al pecado, diciendo que Dios los ama tal cual son y que Dios es amor y por eso los perdona.
Nada más alejado de la realidad, porque Dios es amor, pero también es juez justo; dice números 14:18 “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.”
Y con respecto a quienes entregan su cuerpo al pecado dice 1 Corintios 6:9-10 “ ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”
Amado Padre, eres justo y pagarás con justicia a cada quien, amén