“No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos” proverbios 6 25
Este verso nos habla de no codiciar la hermosura de la mujer ajena en nuestros corazones. Esto me hace recordar la enseñanza de Jesús sobre el adulterio.
En Mateo 5:27-28 Jesús habla del adulterio de esta manera “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”
El aprendizaje es claro en el caso de ambos versículos, el adulterio comienza en el corazón, justo donde tenemos el asiento de nuestros sentimientos y emociones.
Cuando permitimos que nuestros ojos miren con deseo a una persona que no sea nuestro conyugue, estamos abriendo puertas para que el adulterio entre a nuestras vidas.
Estemos pendientes de todos nuestros pensamientos, recordemos que tenemos la facultad de someterlos a los pensamientos de Cristo Jesús y así mantenernos en santidad.
2 corintios 10:6 indica “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”
Amado Padre, pondré guarda en mis pensamientos para mantenerlos de acuerdo a tu voluntad, amén.
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