“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” Proverbios 9:10
Muchos anhelamos la inteligencia y la sabiduría, inventamos métodos de estudio, leemos libros de autores reconocidos, asistimos a conferencias, lo cual no está mal.
La verdadera inteligencia proviene del temor de Dios, ese que nos impulsa a mantenernos dentro de su voluntad, a poner es sus manos todo lo que somos y tenemos, seguros de que Él cumplirá en nosotros sus promesas.
El conocimiento del Santísimo, de Aquel que es Todopoderoso proviene de leer su palabra, de acuerdo a Juan 5:39 “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”
Y estar constantemente en su presencia, buscarlo en todo momento, dice Salmos 105:4 “Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro”.
Buscarlo en oración, en ayuno y en vigilia, clamar a Él y Él oirá, dice Salmos 31:2 “Inclina a mi tu oído, líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme”
Amado Padre, el temor a fallarte me acompañe siempre y me haga ver tu rostro, amén.