RESISTIR A SU VOLUNTAD

«Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?» Romanos 9:19

En este verso, el autor nos desafía con dos preguntas que están intimamente relacionadas: la primera se refiere a por qué Dios culpa a las personas y la segunda se refiere a que no hay nadie que se haya resistido a la voluntad de Dios.

En realidad, Dios no culpa a las personas, Él ha dado unos lineamientos y nosotros tenemos la autoridad para rechazarlos o aceptarlos, si los rechazamos, estamos siendo reacios a seguir las leyes de Dios, con lo cual nos hacemos culpables por nosotros mismos. Sobre lo anterior encontramos en Juan 12:47-50 «Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.»

Lo anterior deja claro que, si es posible resistir a la voluntad de Dios, solo que eso traerá consecuencias nefastas para quien decide sacar a Dios de su vida, la más clara y que indica el grupo de versos anteriores es que quien resista a la voluntad de Dios será juzgado por esa desobediencia, así como también tendrá males durante su estadía en este mundo.

Oración: Amado Padre, quiero permanecer obediente a Ti en todo para que mi nombre sea hallado escrito en el libro de la vida. Amén.