A ÉL SEA LA GLORIA
«Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti.» Juan 17:1
Sólo Dios es digno de recibir gloria y alabanza; las cosas que hace Jesús en nuestras vidas son para su gloria, no para la nuestra. Veamos lo que dice Apocalipsis 4:11: «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas», y leemos en Isaias 42:8: «Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas».
Todo lo que hagamos es para la gloria de Dios, no para que nos sintamos importantes o especiales. Todo cristiano tiene al Espíritu Santo dentro de sí; por tanto, tiene ese poder que Él nos otorga, pero que no es nuestro. Veamos lo que nos dice la Biblia respecto a esto: lo primero que vamos a ver es Hechos 1:8: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» A esto le añadimos 1 Corintios 12:7: «Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho», y 12:11: «Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.» Los dones del Espíritu no son exclusivos de los líderes de la Iglesia, porque podemos ver en Marcos 16:17 «Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas» note que dice el verso que es a todo aquel que cree, por tanto, usted y yo podemos ser usados por Dios en cualquier momento.
No tenemos nada de qué gloriarnos, porque el poder que implican los dones del Espíritu es dado por Dios; Él no lo otorga por mérito, sino que a cada cristiano le da al menos uno. Leamos 2 Corintios 12:9-10: «Y me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo»
Oración: Amado Padre, entiendo que todo lo que hago es para tu gloria, amén.