ESPÍRITUS A NUESTRO FAVOR
«Y si vienen a verme, hablan mentira; su corazón recoge para si iniquidad, y al salir fuera la divulgan.» Salmos 41:6
El autor de este salmo se queja de que algunas personas lo visitan para luego hablar mentiras sobre él con otras personas y levantar calumnias para hacerle quedar mal delante de otros. Las personas que mienten están presas de su propia maldad, puede ser que no soporten ver a otras personas triunfar donde ellos han fracasado y permiten que el enemigo coloque en sus mentes pensamientos de envidia, de maldad que los llevan a levantar tales calumnias y salen a hablar delante de otros, sin percatarse del daño que le hacen al que es calumniado.
Como todo pensamiento, la mentira comienza en la mente, por ello en varios versiculos encontramos que se nos dice que cuidemos nuestra mente, por ejemplo, en Salmo 139:23-24 encontramos «Examiname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mi camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.» Note que el salmista pide a Dios que le enseñe si hay pensamientos que puedan llevarlo a la perversidad para poder eliminarlos, también Jesús nos enseñó sobre esto en Marcos 7:20-23
«Pero decia, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.» Y podemos ver también Filipenses 4:8 «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.»
Podemos decir, visto todo lo anterior, que las mentiras y calumnias comienzan en un corazón que está contaminado por los malos pensamientos, de tal manera que, cuando venga a nosotros el deseo de hablar o murmurar de otras personas, veamos primero qué nos impulsa a decir tales cosas, tenemos control total sobre nuestros pensamientos, por lo cual podemos detener a tiempo toda murmuración y orar para que sea Dios quien nos muestre la realidad sobre cualquier situación, no vayamos a ser sorprendidos levantando calumnias a un hermano.
Oración: Amado Padre, ayúdame a cuidar mis pensamientos, coloco en tus manos mi corazón porque tengo la mente de Cristo, amén