«Gócense y alegrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido. Salmos 40:16
Los que buscamos con toda sinceridad el rostro de Dios nos gozamos y nos alegramos en Él, la salvación viene de Él y eso produce en nosotros una alegria profunda que no se desvanece con nada, tenemos un ejemplo de ello en la historia de Pablo y Silas, cuando fueron encarcelados, ellos no protestaron, ni amenazaron a quienes los encarcelaban, sino que cantaron a Dios, leamos hechos 16:25 «Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oian»
El final de la historia de Pablo y Silas en la cárcel, fue que Dios escuchó sus cánticos de alabanza y les envió liberación, el verso 26 dice «Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.»
Sin embargo, ellos no se escaparon, porque de haberlo hecho, el carcelero habria pagado con su vida y la alabanza a Dios no puede producir muerte, sino vida.
De todo lo anterior podemos concluir que, la alabanza trae la presencia de Dios, de hecho, podemos leer en salmos 22:3 «Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.» Mientras más alabanzas tengamos en nuestro corazón y labios, mayor gozo vamos a sentir, sin importar las circunstancias que vivamos, ¡alegrémonos en Dios y en su salvación!
Oración
Amado Padre, sea enaltecido Tu nombre por encima de todas las cosas, por encima de toda circunstancia, amén.