ESPADA
«Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad.» Salmos 45:3
Un rey en el mundo carga una espada a su lado para atacar y defenderse; cada victoria que obtiene depende de su valentía y eso le da gloria y majestad.
En el caso de Jesús, su espada está en su boca, leamos Apocalipsis 19;15 y 16 «De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.» Pero no se imagine una espada literal que sale de la boca del Cordero. De la espada de Dios nos habla Efesios 6:17 «Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios». Este verso nos aclara que lo que sale de la boca de Jesús es Su palabra y con ella es que obtenemos la victoria. Recordemos que Jesús le respondió a Satanás en el desierto con la Palabra y el enemigo tuvo que huir; de ese episodio entendemos el poder que tiene la Palabra de Dios. Ésa es la mejor arma que tenemos los cristianos; ante cualquier ataque del enemigo, debemos citar la Palabra y «atacar» con ella. A los demonios solo se les puede hacer frente reprendiéndolos como lo comenta Judas 1:9 «Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.»
Cada vez que nos enfrentamos a poderes de las tinieblas, el arma que vamos a usar es la Palabra de Dios, no nuestras propias palabras. Podemos usar citas como Éxodo 14:14 «Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.» y Romanos 8:31 «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»
Oración: Amado Padre, usaré tu Palabra como arma contra el enemigo, no me defenderé, porque tuya es la venganza, Tú pagarás, amén.