“Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos.” Proverbios 8:32
👂El oír en la biblia se refiere no solamente a escuchar una palabra, sino, a obedecer lo que se escucha. En el caso de este verso, Jesús pide que se le obedezca y da una bienaventuranza para quienes guardamos sus caminos. Ser bienaventurado se refiere a una persona que es feliz, pero no según los estándares del mundo, sino los estándares de Dios.
🚫🤒La diferencia entre ambos estándares es que la felicidad en el mundo es efímera, cualquier contratiempo puede estropearla porque se basa en cosas materiales, por otra parte, la felicidad en Dios es eterna y sublime, porque viene atada a nuestra cercanía a Jesús. Romanos 8: 35 dice “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” y añade los versos 38 y 39 “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
📖Siendo así, que nuestra bienaventuranza depende de nuestra relación con Dios, debemos siempre guardar sus caminos, conocer y atender sus preceptos y mantenernos en el camino angosto, aunque la tradición nos indique otra cosa. Dejar atrás la tradición no es traicionar un legado, es preferir a Dios que a los hombres.
Amado Padre, seguiré tus caminos para obtener una felicidad eterna, amén.