“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.” 1 corintios 12:1

Los dones espirituales son diversos, pero todos son dados por Dios. El verso 4 dice “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.” El tercer don del Espíritu es el de sanidades, este es el que produce en las personas sanidades instantáneas de forma sobrenatural. Un caso en la biblia es cuando Pedro le habla al paralítico en hechos 9:33 “le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.”

Respecto a lo anterior, encontramos en Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.”. Note que aquí Jesús nos dice que demos de gracia lo que hemos recibido de gracia. Los dones del Espíritu no son dados para que nadie se lucre, son dados para que los creyentes vean manifestarse el poder de Dios en ellos.

El cuarto don es el de milagros, se diferencia de el de sanidad en que aquí se forman órganos que no existían, por ejemplo, cuando Jesús hizo barro y lo colocó en las cuencas del hombre ciego de Juan 9:6 “Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego”

Amado Espíritu Santo, gracias a tus dones haré milagros y maravillas en el nombre de Jesús, amén.