“Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.” Génesis 37:4

🚫🤬 Los hermanos de José no le hablaban pacíficamente, es decir, que seguramente le gritaban, o le decían palabras inadecuadas. Esto hacía que la comunicación entre ellos fuera mala o casi nula. Una muestra de esto es cuando José les cuenta sus sueños y ellos en lugar de buscar la interpretación del sueño y poder así tener una perspectiva del futuro, le recriminan porque entienden que José reinará sobre ellos.

🗣 Esa forma de hablar de los hermanos de José no permitía que la familiar viviera en paz, las palabras tienen el poder de lograr la armonía o confrontación. En Eclesiastés 10:12 dice “Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, mas los labios del necio causan su propia ruina.” Si hablamos con necedad vamos a generar incomodidad y mala comunicación, si hablamos con sabiduría lograremos tener una familia unida.
✨ Seamos cuidadosos en cada palabra que decimos, nada es más valioso que tener una familia unida y en armonía. Leemos en salmos 133:1 “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” y añade Eclesiastés 10:12 “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”

Amado Padre, cuidaré mis labios para no ofender con mis palabras, amén.