“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” Génesis 12:1
Abram vivía sin mayores problemas en un territorio llamado Ur de los caldeos, una tierra donde había prosperado, donde había encontrado esposa y estabilidad, sin embargo Dios le habla para que se aleje de esta tierra y se vaya a una tierra que Dios le mostraría, recordemos que en ese entonces no había carreteras, medios cómodos de viajar, ni rutas seguras, sin embargo Abram sencillamente escuchó la vos de Dios y partió.
De acuerdo a la historia, los caldeos eran un pueblo idólatra y seguramente eso era también Abram, pero Dios sabía que si se mantenía en dicha tierra y con la influencia de su familia, Abram le sería difícil renunciar a esa idolatría y seguir al Dios que se le había revelado, por eso fue necesario sacarlo de allí, además de que ya le tenía el territorio que le daría.
Así mismo, si Dios le está llamando y ve que su medio actual le puede ser de tropiezo, seguramente le sacará de allí, puede ser por ejemplo un medio donde la influencia de sus actuales amigos, de su trabajo, de sus vecinos o aún de su familia pueda entorpecer los planes de Dios con usted. Si escucha su voz y le pide salir de Ur, no tarde en salir, la tierra que Dios le tiene compensará todo aquello que abandone a causa del Reino, los bienes que deje le serán compensados, pero sobre todas las cosas, la relación que tendrá con Él será mayor debido a la obediencia.
Padre, en el nombre de Jesús te pido que me dejes ver esa tierra nueva que tienes para mí y que no me aferre a mi actual situación para negarme a seguir tu voluntad. Amén