“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará” Salmos 37:5
Encomendar significa ponerse bajo la protección de una autoridad superior, al hacerlo nos proponemos a acatar a dicha autoridad sin poner en duda sus decisiones y sus sugerencias, así pues, al colocar en manos de Dios nuestro camino tenemos que estar dispuestos a acatar sus órdenes, sin pensar que nosotros sabemos más que Él o que podemos ayudarlo o darle consejos, una de las principales cosas que debemos hacer es aguardar, tener paciencia y confiar.
Ejemplo de esa paciencia tenemos en Abraham, quien recibió la promesa de tener descendencia a los 75 años; pero parte de esta historia es el nacimiento de Ismael, el hijo de Abraham con la esclava egipcia que Sara, quien ya cansada de esperar por el cumplimiento de la promesa, le pidió a Abraham su esposo que tuviera un hijo con Agar, posteriormente cuando Abraham contaba con cien años Sara parió a Isaac, la promesa tardó en cumplirse, pero finalmente se concretó. Así mismo al encomendar nuestro camino a Dios, debemos tener fe y esperar, sin querer ayudar a Dios en el proceso, a Su tiempo Él cumplirá. Si tiene una promesa de parte de Dios es lo más seguro que puede tener en la vida, aunque el cumplimiento tarde y nosotros creamos que Dios se ha olvidado, Él solo está esperando el momento oportuno para cumplir.
La segunda parte del verso nos habla de confianza, esta según el diccionario es la impresión u opinión firme que se tiene de que una persona o cosa será o se desarrollará según las expectativas que se tenían de ella, por fe más que por pruebas materiales de ello, es decir esperar confiados en que Dios hará.
Amado Padre, tú nos has hablado de tener fe y confianza, ayúdanos a permanecer en esa fe y saber que Tú no eres hombre para mentir, encomendamos nuestras peticiones sabiendo que tú harás, Amén
Dios te bendiga