“Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos” Salmos 119:176
Este versículo de hoy, mi querido amigo, es para recordarle que usted puede estar lo más extraviado posible, yendo de pecado en pecado, pero Aquel que es misericordioso le buscará y le mostrará, como dice el salmo 32:8 “Te haré entender, y te enseñaré el camino que debes andar”
Luego de 43 años de vivir sin rumbo, sin Dios y sin brújula, un día de junio de 2009 El Señor me llamó, su llamado fue preciso y claro, estaban mis cuñados y mi esposa y yo orando en mi casa cuando repentinamente sentí desmayarme, mientras caía les decía “Dios está aquí, Él está aquí” caí en cuclillas y mi cuñada dice “él trae un mensaje”, yo me incorporé y les di una cita “donde hayan dos o más de ustedes reunidos en mi nombre allí estaré yo”, esa fue mi primera experiencia con el Espíritu Santo de Dios, días después me pidió hacer un altar en mi casa, hecho el altar me dijo luego “Tráelos que Yo los sanaré”, así comenzó mi llamado, con personas que traíamos a mi casa, orábamos y Él los sanaba, ese es el camino que Dios me tiene. Hoy en día, siete años después, sigo orando por los enfermos y Él sigue sanándolos.
Ese deseo de mi alma, esa sed de Dios, ese anhelo de conocerle lo colocaba constantemente delante de Él y esta oveja extraviada fue buscada por nuestro Pastor, vendó mis heridas, me presentó un camino mejor y me mostró lo que quería hacer conmigo.
Amado Padre, yo conozco tus mandamientos y tus preceptos, estoy errante y perdido, por favor ven a buscarme y muéstrame el camino que tienes para mí, no mires mi edad, ni mi condición, mira mi corazón. Amén. Dios te bendiga