“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” Salmos 37:3

Confiar en Dios no es fácil; tener confianza en Dios, especialmente cuando estamos habituados a ver las realidades y no estamos cimentados en la fe, no es fácil.

Sin embargo, Él mismo nos invita a confiar en sus palabras, en sus promesas, dice este verso que debemos hacer el bien y en el contexto del salmo completo se refiere a no imitar a quien hace el mal, así es como debemos actuar, eso es lo que distingue un cristiano, que una vez salvo, una vez lleno del Espíritu Santo, una vez que hemos sido justificados por la sangre de Cristo

El siguiente paso para cimentarnos en la fe es la santidad, esa misma santidad que nos recuerda hebreos 12:14 “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”, siendo la santidad la obediencia a Dios y el querer ser imitadores de Cristo

Siendo imitadores procederemos con la benignidad con la cual Él vivió, de esa forma habitaremos confiados en la tierra que El Señor tiene para nosotros, sea donde sea

Por último, el verso escogido de este salmo se refiere con apacentar al hecho de ser alimentados espiritualmente con la Verdad, existen quienes dicen que la verdad es relativa, sin embargo, Jesús nos enseña en Juan 14:6 “Jesús le dijo, yo soy el camino y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Queda claro que la verdad de la cual debemos alimentarnos es de Jesús mismo, conociéndole, buscando su rostro en oración y ayuno, en todo tiempo.

Amado Padre, confío en ti, descanso sobre tus promesas y me alimento de tu Verdad. Amén
Dios te bendiga