“Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu presencia” Salmos 21:6
La presencia de Dios en nuestras vidas es la mayor bendición que podemos tener, Él nos guía en todas las cosas, basta con preguntarle y Él responderá.
Dice Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”
Así que, la respuesta está a la distancia de una oración, Él nos enseñará la cosas que no conocemos, sea sobre nuestra propia vida, o sobre las cosas o personas que nos rodean.
Dios es omnisciente, no hay nada que Él no sepa.
Esa presencia de Dios también nos llena de alegría, porque no hay nada mayor que la alegría de saber que somos hijos de Dios, dice Romanos 8: 14 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”
Y añade el verso 17 “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados”
Amado Padre, me siento bendecido de tu presencia en mi vida, te glorifico por eso, amén.