“Quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce” Salmos 18:34
La batalla que sostenemos contra Satanás no podemos ganarla sino es con la intervención de Dios, dice Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”
Por eso es por lo que necesitamos las armas que nos pueda dar Él, ciertamente Él adiestra nuestras manos para esta batalla dándonos ese poder del que habló en Marcos 16:17 “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas”
El arma principal es el nombre de Jesús, adicionalmente tenemos la armadura que está en Efesios 6:14-17 “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apretó del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios”
Amado Jesús, preparado para la batalla iré confiado, porque no es mi pelea, sino la tuya y Tú mismo me has dado las armas, amén.