“Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.” salmos 10:3
¿Qué tiene de malo tener deseos en el alma?, el alma es el asiento de todos nuestros sentimientos, por tanto, un deseo del alma viene de lo más profundo de nuestro corazón, de lo que más nadie ve, sino nosotros mismos y Dios.
Dice el salmo 37:4 “Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón”, la diferencia está en que un alma que no se deleita en la presencia de Dios no puede esperar que Él le conceda sus deseos
El jactarse tiene que ver con mostrarse orgulloso y presumir de las cosas, el malo muestra los deseos de su alma como algo de qué presumir, no se percata de que los malos deseos no son dignos de ser presumidos, la maldad no es algo de lo cual hacer alarde, porque daña a quien mal procede y daña a las demás personas, salmos 34:21 dice “Matará al malo la maldad, y los que aborrecen al justo serán condenados”.
Otra característica del malvado es que desprecia a Dios, porque cuando alguien permite que los malos deseos entren en su corazón, esos malos deseos no permiten que Dios obre en él, pero esto es real también para lo contrario, si al malvado permite a Jesús entrar en su vida todo cambiará, la luz de Jesús disolverá todo rastro de maldad, vemos en Juan 1:4 y 5 “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”
Amado Padre, coloco en tus manos todos mis pensamientos, renuncio a todo rastro de maldad en mí y acepto tu luz en mi vida, amén