“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste” Salmos 8:3
Nuestra mente no es capaz de entender la grandeza de Dios, su magnificencia, su poder, esa grandeza se manifiesta en Su creación, por eso el salmista nos recuerda que los cielos son obra de Dios, el salmo 19:1 dice “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”
La creación misma da testimonio de la grandeza e inteligencia de Dios, todas las cosas que vemos, y las que no vemos, son obra de Dios considere por ejemplo su propio cuerpo, los nervios que recorren todo su cuerpo son una creación perfecta, une todo su cuerpo a la central nerviosa que es el cerebro y ni siquiera la computadora más avanzada puede emular esa red.
Él formó cada parte de nuestro cuerpo y nos conoce desde antes de nacer, declara el salmo 139:16 “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”, por eso defendemos la vida desde la concepción, porque Dios nos ve desde que somos sólo un embrión.
Él cuida cada etapa de la formación de nuestro cuerpo durante el embarazo y cada parte de nuestro cuerpo está en su mente antes de que sea formada, así también ha puesto en nosotros la necesidad de buscar de Él, en toda lengua, región y raza, a través de los tiempos el hombre ha sentido esa necesidad de buscarle, por eso debemos responder a ese anhelo que colocó en nosotros para ver en la creación Su grandeza.
Amado Padre, hoy admiro tu grandeza en toda la creación, entendiendo que eres grande y todopoderoso, amén.