“Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro” Salmos 6:7
La iniquidad es la raíz de todo pecado, el significado de esta palabra es injusticia o maldad cometida de manera consciente o mal intencionada, la iniquidad es como una raíz que se incrusta en el ser y da fruto de pecado, los hacedores de iniquidad son aquellos que pueden arrastrarle a que el pecado en usted eche raíces y se convierta también en iniquidad.
Por ejemplo, aquellos que le llevan por primera vez a una casa de citas, si usted comete pecado de fornicación, pero no se ha arraigado en usted la iniquidad, sin embargo, sin continua pecando y permite que ese pecado se arraigue, se convierte en iniquidad que le llevará a otros pecados, porque detrás de la prostitución está el licor, las drogas, la destrucción de los hogares etc.
Así que en usted está el permitir que los pájaros que rondan sobre su cabeza puedan hacer nido en su mente, ¡apártelos!
Cuando clamamos a Jehová Él nos escucha, cuando el versículo habla de la voz de mi lloro, me recuerda el pasaje de romanos 8:26 “Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”
Dios no se conmueve con lágrimas, por eso el Espíritu nos lleva a los gemidos indecibles, ¿de qué manera alcanzar esto?, cuando ore hágalo con fervor, desde el fondo de su corazón, entréguese al Espíritu y Él le llevará a la verdadera adoración y luego El Señor escuchará.
Así le dice Dios a Venezuela: La tierra se abrirá y brotarán juntamente la salvación, la justicia, la paz y la provisión, ora y lo verás, amén