«Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera» Génesis 39:13
José no pensó en nada al dejar atrás la tentación que significaba la esposa de Potifar, esa mujer estaba dispuesta a todo por hacer pecar a José por medio del adulterio y él dejó en las manos de aquella mujer sus vestiduras, prefirió la vergüenza de correr desnudo a la vergüenza de pecar contra Dios.
El pecado es algo que nos aleja de la protección y la bendición de Dios, sobre todo cuando es un acto voluntario, es decir, conocemos que lo que estamos haciendo o pensando es contrario a lo que Dios espera de nosotros y, sin embargo, seguimos haciéndolo. Respecto a esto hebreos 6:26-31 «Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos, muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Pues conocemos al que dijo: Mia es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!» Lo anterior es para cuando una persona tiene el conocimiento de la salvación por medio de Jesucristo, pero vuelve a los caminos de pecado de donde la sacó el Señor. Dios no es un juego, ni es para burla, una vez que hemos recibido la salvación no podemos estar saliendo y entrando a ella, leamos de Filipenses 2:12: «Por tanto, amados mios, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor».
Cuidar nuestra salvación es entender que debemos vivir en santidad, apartados del pecado, viviendo con respeto y seriedad nuestra vida cristiana, la gracia de Dios no significa que vayamos a tomar nuestra salvación a la ligera, el temor de Dios debe acompañarnos en todo momento.
Oración: Amado Padre, viviré mi salvación de forma seria y respetuosa, haciendo Tu voluntad y manteniéndome alejado del pecado, amèn.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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