«Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos» Génesis 40:2
El enojo de una persona con autoridad puede ser perjudicial para cualquier persona, en este caso eran dos oficiales del faraón quienes habían hecho enojar a este rey y por ello los habia encarcelado, la Biblia solo dice que ellos habían delinquido, sin especificar el delito.
En el caso de Dios, el mayor enojo que podemos generar en Él es la desobediencia y la falta de fe. Veamos primero el caso de la desobediencia, Adán y Eva pecaron al desobedecer la orden de no comer el fruto del conocimiento del bien y del mal y como consecuencia el Señor los arrojó del jardin del Edén, maldijo la tierra y añadió dolores a las mujeres en el proceso de parto. Luego tenemos la historia del rey Saúl, Dios le ordenó destruir por completo a los amalecitas, incluyendo su ganado, pero Saúl perdonó la vida al rey Agag y al ganado diciendo que el pueblo había perdonado los animales para ofrecerlos a Dios, pero el profeta Samuel le responde a esto en 1 Samuel 15:23 «Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.» La consecuencia para Saúl fue que Dios lo desechó como rey y levantó a David en su lugar.
En cuanto a la falta de fe por no creer las promesas de Dios lo encontramos durante el éxodo, conocemos las diversas veces que el pueblo se rebeló contra Moisés y contra Dios diciendo que estaban mejor en Egipto siendo esclavos, que en el desierto siendo libres, pero esto lo hacían porque no creían en las promesas de Dios de darles una tierra que fluye leche y miel. El climax de esta situación se da cuando llegan al borde de la tierra prometida y Moisés envía doce espias y al regresar, diez de ellos dicen que no podrán derrotar a los habitantes de aquella tierra, a pesar de las promesas de Dios de que les daría esa tierra, esto provocó que ninguno de ellos pudiera entrar a la tierra prometida, sino los dos espías que creyeron que si era posible.
Oración: Amado Padre, te doy toda mi lealtad y mi fe, obedeceré a todo lo que me digas por descabellado que parezca, en tu nombre arrojaré la red, amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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