«Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.» – Génesis 41:40
El faraón otorgó a José la máxima autoridad para gobernar Egipto, al punto de que solo el trono real permanecía por encima de sus órdenes.
En el reino espiritual opera ese mismo principio de autoridad. Cuando Jesús declaró en Mateo 28:18: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra», estableció el fundamento de la Gran Comisión. Al enviarnos a llevar el Evangelio a todas partes, nos delegó ese mismo poder para actuar en su nombre.
Somos depositarios de la autoridad de Dios mediante el Espíritu Santo, como enseña Hechos 1:8: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» Este dominio está por encima de todo nombre, enfermedad, maldición o hechicería. Nada ni nadie podrá hacerte frente en tus días, pues caminas respaldado por la autoridad de Jesús.
Amado Jesús, en tu nombre echo fuera de mi vida toda enfermedad, dolor, escasez y palabra de maldición. Declaro cielos abiertos y derramo bendiciones sobre mí y mi familia. Amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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RESPONDERA ÉL
«Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, qu…
Palabra sazonada con sal Juan 18:18
CONFIAR EN ÉL
«Y estaban en pie los siervos y los alguaciles que habían encendido un fuego; …
Palabra sazonada con sal Proverbios 15:28
PENSAR, LUEGO HABLAR
«El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos…