Palabra sazonada con sal Job 25:5

RESISTIR AL PECADO

«He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos» Job 25:5

Delante de los ojos de Dios solo puede mantenerse lo que es santo; nosotros mismos debemos ser santos delante de Dios para poder estar en su presencia, usted y yo estamos llamados a la santidad, leamos lo que dice 1 Pedro 1:16: «Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.» Y añade Hebreos 12:14: «Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.»

Los dos versículos anteriores nos revelan dos cosas de parte de Dios: la primera es que Él mismo nos ordena ser santos, así que no es algo que no podamos hacer, o que solo algunos seres especiales pueden llegar a alcanzar. Si Dios nos pide que seamos santos, es porque podemos serlo. Profundicemos un poco en esto, ser santos significa estar apartados del pecado, no del mundo pecador, esto es un proceso mediante nuestras oraciones diarias, lectura de la Biblia y cumplimiento de la Palabra de Dios en todo nuestro quehacer diario. En la medida en la que hacemos propia cada palabra de Dios, estamos haciéndonos más fuertes para resistir al pecado. Ya no somos pecadores, porque pecador es aquel que peca y se mantiene pecando, como, por ejemplo.

La persona que se emborracha una y otra vez. Nosotros podemos venir de un mundo de pecado, pero le damos la espalda. En 1 Corintios 6:9-11 encontramos: «¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicadores, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espiritu de nuestro Dios». Esto nos demuestra que todos podemos dejar atrás una vida de pecados y ser restaurados por Cristo Jesús.

Lo otro que nos revelan los versos del primer párrafo es que sin santidad no veremos al Señor, lo cual implica que en nosotros está la potestad de mantenernos en santidad hasta la hora de nuestra muerte resistiendo al pecado según hebreos 12:13 «y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado».

Oración: Amado Padre, resistiré al pecado para mantenerme en santidad y poder ver tu rostro, amen.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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