Palabra sazonada con sal Job 26:2

«¿En qué ayudaste al que no tiene poder? ¿Cómo has amparado al brazo sin fuerza?» Job 26:2

Aunque creemos firmemente en que la salvación no es por obras, sabemos también que Dios espera de nosotros que hagamos esas buenas obras que han sido preparadas para nosotros desde la eternidad, según lo que leemos en efesios 2:10 «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas» Entre esas obras que Dios preparó de antemano para nosotros está el ayudar a quienes son los más débiles en la sociedad, en la época de Jesús eran los enfermos, especialmente los leprosos, los recaudadores de impuestos, las prostitutas, los huérfanos y las viudas. Sin embargo, vemos en repetidas ocasiones a Jesús acercarse a ellos y darles reconocimiento. Un ejemplo lo tenemos en la mujer que se tiró a sus pies lavando los pies de Jesús con sus lágrimas y enjugándolos con sus cabellos, leemos en la historia de Lucas 7 que los invitados a aquella comida reconocían a la mujer como pecadora, pero Jesús le dijo en el verso 50 «Pero él dijo a la mujer. Tu fe te ha salvado, ve en paz». Recordemos también la historia de Zaqueo, quien era recaudador de impuestos y por ello, menospreciado por todos, sin embargo, Jesús lo instó a que lo invitara a su casa, la historia está en Lucas 19, cuyo verso 9 dice «Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham». Además, no rechazó a los enfermos, recordemos lo citado en Lucas 5:12-13 «Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él.»

Todo lo anterior nos enseña que no basta con decir que amamos al prójimo, tenemos que demostrarlo, sobre todo al desamparado, al que no tiene poder ante la sociedad, con ello cumplimos lo dicho por Jesús en Mateo 25:37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuando te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dira: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mi lo hicisteis.»

Oración: Amado Padre, de corazón haré las buenas obras que has preparado para tus hijos desde el principio, amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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