«No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.» Juan 14:15
Jesús no le pedía al Padre que se llevara a los discípulos de este mundo para que no enfrentaran ya la tentación, sino que le pedía que los guardara del mal, vale decir, de las tentaciones, así como de la maldad de los hombres y las trampas del enemigo.
Vamos a profundizar en lo que significa guardar del mal. El mal puede venir de peligros físicos, tales como accidentes, enfermedades o daños causados por otras personas. Dios es guardador de quienes confiamos en Él, de ello habla Salmos 121:7-8 «Jehová te guardará de todo mal; el guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.» Y no significa que no vayamos a enfermar, o que no estemos expuestos a accidentes; sino que Él va a protegernos en tales casos, podemos orar cuando estamos enfermos y Él nos sanará, podemos orar cuando salimos de casa y Él nos guardará de sufrir algún accidente, o estos no serán tan graves.
En el caso de guardarnos de las tentaciones, es un poco diferente, porque Él puede advertirnos sobre los peligros, pero depende de nosotros tomar o no las previsiones; por ejemplo, si Él nos ha dicho que no vayamos a determinado sitio, pero nosotros decidimos ir de cualquier manera, ya Él no nos guardará, porque hemos sido desobedientes y las consecuencias de esa desobediencia recaerán sobre nosotros. Pero si obedecemos, el mal que pudo habernos sucedido en aquel sitio ya no nos alcanzará, y esto es válido también para quienes nos hayan advertido que evitemos actividades que nos hayan dicho que no hagamos.
Finalmente, con relación a guardar el alma, tiene que ver mucho con lo anterior, porque si Él nos ha advertido de que no nos juntemos con determinada persona porque puede inducirnos a pecar, pero nosotros no le obedecemos, la consecuencia no va a ser física, sino espiritual, puedo llegar a perder mi salvación por descuido.
Oración: Amado Padre, gracias por cuidar mis pasos y advertirme de los peligros, no menospreciaré Tu enseñanza y Tu cuidado, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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