Palabra sazonada con sal Juan 15:23

“El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.” Juan 15:23

Jesús fue enviado por el Padre con la misión de ofrecer a la humanidad la salvación por medio de la fe, por gracia, para que nadie crea que es merecedor de la salvación por sus propios méritos. Quienes no creen esto y aborrecen a Jesús, o lo ven como un simple profeta o un ángel a quien Dios adoptó, están aborreciendo al Padre.

Sin embargo, vale la pena señalar que aborrecer no significa odiar, sino que puede tener el significado de preferencia o lealtad, por ejemplo, encontramos a Jesús dirigiéndose a la multitud en Lucas 14:26 “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.” Esto no significa que debemos odiar a la familia, sino que nuestra lealtad debe estar de lado de Jesús, es decir, si la familia nos pone a escoger entre ellos y Jesús, la respuesta sea obvia.

Así que, el que aborrece a Jesús, no necesariamente lo odia, por lo cual tiene todavía la oportunidad de arrepentirse y volverse a Dios, Él siempre estará con los brazos abiertos, esperando por nosotros.

Amado Jesús, eres y serás siempre mi única opción, amén.

Comparte este devocional.

Comparte este artículo

Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

Sigue leyendo

POR MEDIO DEL CANTO
«Porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia.» Salmos…

TODO EN SUS MANOS
«La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, y al corazón de la…

ARRODILLARSE
«Y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la ro…