«De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.» Juan 16:20
Jesús estaba hablando de los acontecimientos que estaban próximos a suceder, sus seguidores iban a lamentar su muerte y el mundo se alegraría de ella. Los sentimientos del mundo son contrarios a los del cristiano, lo que hace al mundo reir y festejar, entristece al cristiano.
Entre las cosas que el mundo celebra y en las que muchos se glorían no tienen nada que ver con nuestra fe. Las personas en el mundo aman la riqueza y están dispuestos a hacer lo que sea por obtenerlas, nosotros sabemos que Dios va a suplir todas nuestras necesidades, aún cuando pareciera que estamos en escasez, en realidad, Dios ha prometido que nada nos faltará; recordemos Mateo 6:32-33 «Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.»
No es que el Padre no vaya a darnos prosperidad en todas las cosas, o que la rechacemos, se trata de que no es nuestro objetivo el obtener riquezas para acumular en una ciega avaricia, se trata de que Él multiplicará lo que tenemos para suplir todas las cosas y no poner el dinero como un ídolo al cual adorar.
Cuando en Romanos 12:2 leemos «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» Entendemos que nuestra mente debe ser renovada, cambiada por completo con respecto a lo que el mundo nos ofrece; eso que Juan llama los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida no son nada comparados con la voluntad que Dios tiene para nosotros, todo lo que es bueno, agradable y perfecto delante de sus ojos.
Oración: Amado Padre, no buscaré las cosas temporales que el mundo ofrece, sino las eternas que vienen al conocerte, amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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