«Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.» Juan 17:18
Esta aseveración de Jesús es tremenda, porque Dios Padre lo envió al mundo con forma de hombre, pero con los poderes del Espiritu Santo, podemos decir que tal y como Jesús, nosotros somos personas normales con el mover del Espíritu Santo en nosotros.
Pero veamos otras características de Jesús que debemos también tener en nosotros. Jesús fue manso, Él mismo lo dice en Mateo 11:29 – «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas». De esa mansedumbre nos habla 1 Pedro 2:23: «Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente». Aprendemos a no defendernos; Dios pelea por nosotros. Otra actitud de Jesús fue su defensa de la Verdad, Él nos dice en Lucas 21:14-15: «Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se oponen.» Igualmente, Jesús tuvo una actitud de perdón hacia quienes le hacían daño, leemos en Lucas 23:34 «Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre si sus vestidos, echando suertes.» No debemos olvidar una de las características más notables de Jesús, su obediencia al Padre; veamos primero Juan 6:38: «Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió». Y luego Mateo 26:39: «Padre mío, si es posible, pase de mi esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú».
Quiero destacar esto último, porque en el caso de nuestra relación con Dios, obediencia es bendición. Leamos al respecto Juan 15:10: «Si obedecen mis mandamientos, no se apartarán de mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y su amor no se aparta de mi».
Oración: Amado Jesús, tomaré todas las características que tuviste durante tu estadía en la tierra para poder ser imitador de Ti. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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