«Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.» Juan 18:10 La ira de enfrentarse a una injusticia llevó a Pedro a actuar sin dimensionar las consecuencias de aquella acción violenta contra uno de los que venían a arrestar a Jesús.
Como cristianos, debemos aprender a mantener el control en todo momento, sin importar las circunstancias que enfrentemos. El apóstol Pablo nos enseña en 2 Timoteo 1:7: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio». Notemos que la Escritura es clara al recordarnos que ya tenemos la facultad dada por el Espíritu para gobernar nuestras reacciones ante cualquier situación. Frente a la provocación, siempre podemos decidir: o nos dejamos llevar por el enojo perdiendo el control, o decidimos mantener la calma y actuar bajo la perfecta paz que Dios nos ofrece.
Sobre el peligro inminente de descuidar esta templanza, 1 Pedro 5:8-9 nos advierte con firmeza: «Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos».
Amado Padre, mantendré el dominio propio para no darle ventaja al enemigo. Amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
Palabra sazonada con sal Proverbios 15:20
SABIOS O NECIOS
«El hijo sabio alegra al padre; mas el hombre necio menosprecia a su madre.» P…
Palabra sazonada con sal Salmos 46:5
INCONMOVIBLES
«Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la…
Palabra sazonada con sal Job 29:2
SER AGRADECIDOS
«¡Quién me volviese como en los meses pasados, como en los días en que Dios…