Palabra sazonada con sal Juan 18:26

AGRADECIDO

«Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él? Juan 18:26

Este pariente de Malco, el hombre a quien Pedro le cortó la oreja, lo reconoció al verlo. Recordemos lo que dice Lucas 22:50 y 51: «Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces, respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.»

Note que ese pariente de Malco no solo vio a Pedro cercenar la oreja de aquel hombre, sino también a Jesús restaurársela. Sin embargo, esto último no lo recordó, el milagro que hizo Jesús no era lo importante, sino la orden que tenía de llevarlo preso. El odio cegó sus ojos físicos y espirituales, impidiéndole aceptar lo sobrenatural, a pesar de haber sido testigo de primera mano de lo que Jesús había hecho.

Lo mismo suele suceder con quienes no son agradecidos por lo que Dios hace por ellos. Muchas veces quienes reciben un milagro no son agradecidos, sino que vuelven a su vida de pecados; por eso es que Dios no está buscando personas para sanar, sino hijos obedientes.

Amado Padre, te doy gracias por todo lo que has hecho en mi vida, te seré fiel en todo. Amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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