Palabra sazonada con sal Juan 18:9

ARREPENTIOS Y CONVERTIOS

«Para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno.» Juan 18:9

Jesús no perdió a ninguno de los que el Padre le había dado; solo se perdió el hijo de perdición, aquel que recibió la misma formación que los demás discípulos, pero no la comprendió. En Juan 17:12 encontramos otra referencia al hijo de perdición: «Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese».

¿Quiénes son los hijos de la perdición? Son aquellas personas que han llegado a los pies de Cristo con sus cuerpos, pero no con sus corazones; asisten a la iglesia, pero como quien asiste a un club, donde pagan el diezmo y dan ofrendas; participan en las ceremonias, pero no están transformados. Por eso la Biblia dice que el llamado es a arrepentirse y convertirse. El arrepentimiento solo no basta, porque una persona arrepentida siente pesar en su corazón por haber pecado, pero no está dispuesta a cambiar, o cambia por unos momentos y luego vuelve al pecado. La persona convertida es aquella que decide dejar atrás el pecado, no volver a él y alejarse definitivamente.

Amado Padre, me arrepiento de mis pecados y decido convertirme en una nueva criatura, lavado con la sangre de Cristo y apartado del pecado.Amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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