“Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un alter, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña” Génesis 22:9
Isaac no era ningún tonto, ya presentía algo extraño al ver que Abraham llevaba leña, fuego y todo para hacer el altar, pero no llevaba la víctima, es evidente que al ser atado por su padre y ser colocado sobre la leña, ya sabía quién era el elegido para el holocausto.
A pesar de ello no protestó, no intentó disuadir a su padre de sus intenciones, sencillamente se dejó atar y colocar sobre la leña.
La obediencia de Isaac es comparable a la fe de Abraham, porque sabiendo lo que le esperaba no abrió su boca, por eso podemos decir que Isaac se asemeja a Jesús, quien en Getsemaní oró para no pasar por todo el sufrimiento que le esperaba, pero fue obediente a Dios y no huyó, sino que entregó su vida para que usted y yo podamos ahora ser salvos, por eso el nombre de Jesús es sinónimo de ambos, salvación y obediencia.
Amado Dios, prometo ser obediente a Ti, aunque esté en riesgo mi vida, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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