“Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultaré mi muerta de delante de mí” Génesis 23:4
Abraham se encontraba en la tierra de Canaán, sin embargo, la tierra que Dios había prometido dársela, todavía no era suya, por eso se presenta a sí mismo como extranjero y forastero, la promesa de tener la tierra prometida se daría muchos años después con la conquista hecha por Josué.
Algunas veces las promesas de Dios no se cumplen tan rápido como nosotros quisiéramos, mientras se cumplen nos sentimos igualmente como extranjeros dentro de una tierra que sabemos que es nuestra, es extraña esa sensación de saber que Dios va a cumplir, pero no saber cuándo.
Lo cierto es que aquello que nos ha dicho que sucederá podemos estar seguros de que así lo hará, nuestro pensamiento y nuestro corazón deben descansar en la fidelidad de Quien ha prometido, leemos en números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Amado Padre, extranjero y forastero seré hasta que Tú decidas entregarme la realidad de tus promesas, mientras tanto descaso confiado en tu fidelidad, amen.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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DESECHADO
«El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corre…
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