“Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.” Génesis 28:13
Todos conocemos la historia de la promesa hecha a Abraham sobre la tierra de Canaán y que esa tierra sería para su descendencia, en este verso leemos cómo Jacob escuchó la voz de Dios y creyó en esa promesa, dice el verso 16 “Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”.
Lo importante en nuestra relación con Dios no es decir que Él nos escucha, sino al contrario, poder decir que le escuchamos y somos obedientes a su voz; si somos obedientes Él nos bendecirá grandemente, ambas cosas deben ir juntas, escuchar y obedecer.
Creo que el mayor ejemplo que podemos tener es cuando Jesús ora en Getsemaní, leemos en Lucas 22 “diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”
Amado Padre, tu voz escucharé y seré obediente, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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