Palabra sazonada con sal Hebreos 13:4

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.” Hebreos 13:4

El matrimonio es un pacto entre tres, el hombre, la mujer y Dios, por eso es un pacto eterno, no puede ser quebrantado, a menos que exista el adulterio, Mateo 5:32 dice “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.”

De tal manera que, la única forma en que puede una persona divorciarse es si existe adulterio en el matrimonio, en cuyo caso no le corresponde al otro conyugue nada más sino, perdonar y dejar que sea Dios quien juzgue entre ellos, tal y como lo dice el versículo inicial.

Pero ¿qué sucede con el conyugue que cayó en adulterio? ¿no hay perdón para él?, la respuesta la encontramos en la historia de la mujer adúltera, a quien los fariseos llevaron a Jesús esperando que Él la condenara

La respuesta está en Mateo 7:10 y 11 fue “Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” Esa es la respuesta, alejarse para siempre del pecado.

Amado Padre, mantendré mi matrimonio limpio y sin manchas, amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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