“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” Isaías 55:3
Dios ha hecho dos principales pactos con el hombre, el primero a través de Moisés y el segundo por medio de Jesús, ambos están recogidos en hebreos 8:6 y 7 “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.”
El pacto primero era establecido con base a las obras que el hombre debía hacer, desde la circuncisión, hasta todos los mandamientos del antiguo testamento, incluyendo el sacrificio de animales para perdón de los pecados recogidos en el libro de Levíticos, pero esos sacrificios debían hacerse cada vez que la persona cometiera un pecado, por tanto, no eran definitivos.
Leamos hebreos 9:7 y 8 “pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.”
Esa primera parte del tabernáculo quedó superada, veamos los versos 11 y 12 “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”.
Finalmente vemos en el verso 15 la instauración de ese nuevo pacto “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”
Amado Jesús, te doy gracias porque por medio de tu muerte tengo acceso a la vida eterna, amén
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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