Dios hizo nuestro cuerpo, desde lo más sencillo hasta lo más complicado, pero si vemos detenidamente lo grandioso que somos como creación, nos daremos cuenta de lo mucho que Él nos ama.
No somos solo piel y carne o huesos y nervios, somos cuerpo, alma y espíritu y todo eso conoce Dios de cada uno, por eso al tener alguna dolencia física, enfermedad o malestar, nada mejor que acudir a Aquel que diseñó cada parte de nuestro cuerpo para pedir sanidad divina.
Jesús nos dejó esta orden en Mateo 10:8 “Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios, de gracia recibisteis, dad de gracia”.
Y lo recalcó al mencionar las señales que seguirán a los que en Él crean; en Marcos 16:18 “tomarán en las manos serpientes, y si bebieran cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
También Santiago, el hermano de Jesús dice en 5:14 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor”.
Amado Padre, Tú conoces todo mi cuerpo, sana aquello que tú sabes que necesita de ti, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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«La voz de los principales se apagaba, y su lengua se pegaba a su paladar.» Job 29…