“Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad, Y en sus entrañas traman engaño.” Job 15 35
La iniquidad es la maldad que tiene una persona en su forma de obrar, pero recordemos que las obras son fruto de lo que tenemos en nuestros corazones, dijo Jesús en Lucas 6:45 “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”
Si deseamos de corazón apartarnos de la maldad y cambiar el mal tesoro por uno bueno, solo debemos acercarnos a Jehová y pedírselo, con un corazón arrepentido y humillado delante de Él, dice Salmos 51;17 “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”
Y si te estás preguntando cómo debe ser ese arrepentimiento, tenemos una idea en Santiago 4:8 “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”
Acercarnos a Dios mediante la oración y lectura de su Palabra, limpiar las manos es pedir perdón por los pecados y apartarnos de lo que nos hace pecar y purificar el corazón es mantenernos firmes en nuestra fe y obediencia a Dios.
Amado Padre, ente Ti vengo con un corazón humillado, perdona mis pecados y acércame a Ti, amén.
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es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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