Palabra sazonada con sal Job 16:13

“Me rodearon sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó; mi hiel derramó por tierra.” Job 16 13

Job se quejaba de que sentía que los flecheros le rodeaban y le lanzaban flechas que le herían en lo espiritual, y se reflejaba en lo natural.

En aquella época, los flecheros eran la parte del ejército más temidos, porque podían alcanzar al enemigo a larga distancia. Así, no era necesario acercarse para hacer daño, sino que de lejos y hasta pasando desapercibidos, podían atacar de repente y causar gran daño.

Es por eso por lo que en la guerra espiritual se nos habla de dardos de fuego del enemigo, flechas que nos puede enviar desde lejos y sin que nos percatemos. Pablo hace referencia a ello al hablar de la armadura de Dios en Efesios 6.

El verso 16 dice “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.
Cuando el enemigo quiere hacerle daño a un cristiano, no es necesario tenerlo cerca, él puede enviarnos dardos de fuego en forma de pensamientos, palabras de maldición o de enfermedad, pero tenemos el escudo de la fe para defendernos, creamos y declaremos los versos 4 y 5 de Salmos 91 “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estas seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día”

Amado Padre, eres mi escudo y mi protección, amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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