“Mis ojos se oscurecieron por el dolor, y mis pensamientos todos son como sombra.” Job 17 7
Cuando pasamos por situaciones difíciles el dolor suele oscurecer nuestros ojos y no vemos solución al problema, nuestros pensamientos se hacen también oscuros y pedimos casi a gritos una luz para ver el camino que debemos andar.
Los cristianos no escapamos de tener tribulaciones, la diferencia es que en medio de las pruebas y de la oscuridad que nos produce, nosotros buscamos a Aquel que dijo en Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”
Esa luz de la vida que Jesús ofrece en este verso es lo que alumbra nuestra oscuridad, cuando venimos a Él cargados y cansados, Él nos da descanso, sentimos paz en el corazón y sabemos que Él tiene el control sobre nuestras vidas y que todo lo que nos sucede es por Su voluntad y para nuestro bien, aunque algunas veces no lo entendamos.
Si confiamos en Él tendremos paz, recordemos siempre Filipenses 4:6 y 7 “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
Amado Jesús, en tus manos coloco todas mis cargas, amén.
Por favor, compártelo.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
Palabra sazonada con sal Job 28:17
CUERPO Y ESPÍRITU
«El oro no se le igualará, ni el diamante, ni se cambiará por alhajas de …
Palabra sazonada con sal Génesis 41:11
DIOS HABLA HOY
«Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio…
Palabra sazonada con sal Romanos 10:6
POR LA FE
«Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subi…