Palabra sazonada con sal Juan 11:38

“Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.” Juan 11 38

Aquella piedra impedía que Jesús llegara a Lázaro para resucitarle, por eso era necesario quitarla. En nuestra relación con Jesús podemos encontrar piedras que no permitan que podamos tener acceso a la vida nueva que Él promete.

Esa piedra puede ser nuestra propia creencia en cosas que nos han enseñado desde temprana edad, pero que son enseñanzas de hombre y no de Dios, para poder quitar esta piedra es necesario hacer lo que dijo Jesús en Juan 5:39 “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”

Otra piedra puede ser nuestro pecado, pero para eso también hay una solución, dice Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”

Cualquiera que sea la piedra que nos separe de Jesús, no hay nada que no pueda ser removido por nuestra fe en Él, Marcos 11:23 dice “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”

Amado Padre, en el nombre de Jesús quito cualquier piedra que me impida llegar a Ti, amén.
Por favor, compártelo.

Comparte este artículo

Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

Sigue leyendo

CUERPO Y ESPÍRITU
«El oro no se le igualará, ni el diamante, ni se cambiará por alhajas de …

DIOS HABLA HOY
«Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio…

POR LA FE
«Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subi…