Palabra sazonada con sal Juan 3:19

“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” Juan 3:19
Jesús es la luz, Él vino a destruir las obras del diablo en usted y en nuestra sociedad, porque al obrar en cada uno de nosotros, al final se ve impactada toda la sociedad, si todos amaramos las obras de la luz y colocáramos a Jesús y sus enseñanzas en práctica, seguramente tendríamos un mejor país, solo imagine a los políticos sin mentir, al pueblo en general teniendo solo a Jehová por Dios, a los hijos honrando a sus padres.
Eso es la luz que vino al mundo por medio de Jesús, pero los hombres amaron más las tinieblas, el robo, la mentira, el deshonrar a sus padres, de allí nacen muchos pecados, de allí nacen la mayor parte de los males de la sociedad.
¿Cómo es usted? ¿Ama la luz o las tinieblas?, si hoy día tuviera Jesús que hablar de usted, ¿qué diría, cuáles son sus obras? Nunca es tarde para dar la espalda al pecado y amar la luz en lugar de amar las tinieblas, para eso Dios envió a Jesús, para que todo aquel que crea en Él no se pierda, mas tenga vida eterna.
Amado Señor, quiero amar tu verdad y tu luz, quiero hacer las obras de la luz, dame sabiduría y discernimiento para poder reconocer cuando estoy obrando mal y poder alejarme de aquello que me aleja de ti. Amen
Dios te bendiga

Comparte este artículo

Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

Sigue leyendo

CUERPO Y ESPÍRITU
«El oro no se le igualará, ni el diamante, ni se cambiará por alhajas de …

DIOS HABLA HOY
«Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio…

POR LA FE
«Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subi…