“Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios” Juan 8:54
La gloria de Jesús no proviene de que Él mismo se haya proclamado Hijo de Dios, sino de todas las maravillas, señales y prodigios que hizo entre aquellas personas.
Hoy tenemos personas entre nosotros que no creen en las maravillas de Jesús, de hecho, no creen en Él, pero Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y las maravillas que hizo entonces, las hace hoy por medio de nosotros.
Dice Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me serréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.
Todo lo que hacemos es para la gloria de Dios, porque de Él proviene ese poder para dar ese testimonio, dice Hechos 4:30 “mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”
Amado Padre, la gloria de tu Hijo sea reflejada en nosotros para que tu nombre sea exaltado, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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«Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subi…
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