Palabra sazonada con sal Proverbios 3:1

“Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos” Proverbios 3:1
Los mandamientos de Dios, su voluntad para nosotros, es algo que debemos guardar en nuestros corazones para no olvidarlos jamás, así podremos recordarlos en el momento justo en que los necesitemos.
En una ocasión venía hacia mi casa en mi carro y me faltaba gasolina, recordando aquella promesa del salmo 23:1 “Jehová es mi pastor, nada me faltará” y aquella otra de Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios”; dije “Señor, un hijo tuyo necesita gasolina”
Al llegar a la estación de servicio me coloqué en el puesto que me correspondía a mitad de la cuadra, a unos 80 metros de la entrada, de pronto salió uno de los empleados y me indicó que avanzara por un lado de la fila, y me colocó de tercero en el surtidor en el que estaba operativo en esa isla, pequeñas cosas que otorga el no olvidar quienes somos en Cristo Jesús.
Amado Padre, tu Palabra he guardado como tesoro en mi corazón, amén.

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Bladimir Sabas Sánchez Cedeño

es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …

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