“Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas” Salmos 17:8
Nada más preciado para la mayoría de las personas que los ojos. Con ellos podemos percibir el mundo que nos rodea, podemos leer, podemos distinguir los diferentes rostros de las personas, incluso podemos ver cuando algún peligro se nos avecina.
Cuando algo viene contra nuestro rostro, lo primero que solemos hacer es colocar una mano frente a nuestros ojos para resguardarlos porque sabemos que las manos son más fuertes y pueden repeler lo que venga en contra de los ojos.
De la misma manera hace Dios con nosotros, Él nos guarda de cualquier ataque que pueda venir en nuestra contra, nos protege y coloca su poderosa mano frente a nosotros, nos esconde bajo la sombra de sus alas, como salmos 91:4 “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad”, Su palabra es escudo que nos defiende de los dardos de fuego del enemigo.
Amado Dios, te doy gracias porque Tú me cuidas en todo momento, tu mano poderosa va delante de mí, venciendo al enemigo de mi alma, amén.
es un reconocido profeta de la fe cristiana, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la palabra de Dios. Con una formación académica en el Seminario Evangélico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Venezuela, ha adquirido las habilidades y conocimientos necesarios para predicar y enseñar la palabra de Dios con sabiduría y entendimiento. …
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